soledad penadés
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Archive for the ‘historias’ Category

20060606 Que vivan las decenas

Y si las quincenas se merecían una oleada de vítores y vivas, las decenas no son menos.

Diez tablas de multiplicar había que aprender, y la del diez era mi favorita, por lo fácil: 1×10 = 10, 2×10 = 20, … no hay pérdida… Y era mucho más entretenida que la tabla del cero (0×1 = 0, 0×2 = 0, 0×3 = 0, …), que por sencilla y previsible resultaba aburrida, falta de desafío alguno.

Tampoco podemos olvidar la relación platónica de Zipi y Zape con los dieces, tan ansiados (por la bici prometida) y tan lejanos (por aquello de las travesuras), y tantas historias en las que acaban corriendo con Don Pantuflo Zapatilla corriendo tras ellos con un sacudidor para atizarles de lo lindo.

Diez es un numeral mágico, que convierte en especial a quien adorna: recordemos a "la mujer 10" y "el hombre 10", las innumerables listas con "los diez mejores libros", "las diez mejores canciones", y tal - ponga aquí su lista favorita y omitida; todos hemos hecho listas en nuestra vida.

Diez casillas adelantas cuando una ficha llega a la casilla central en el parchís, y con un poco de suerte te comes una y adelantas veinte más (que al fin y al cabo, son dos dieces en el fondo). Y hablando de juegos, bellos son los dados cuando salen dos cincos, con sus cuatro puntitos marcando las esquinas y el central como un ojo que todo lo ve. Visión estereofónica de los espíritus de juego de azar vía el par de dados, y nosotros sin saberlo, tan ignorantes y felices.

Diez dedos tenemos (a menos que seamos bajitos, con pies vellosos y nos llamemos Frodo), y un dedo y diez centímetros de polvo y mierda se acumula en los rincones, y lo que no son rincones, del lugar en que me hallo en este mismo instante. Sobre el final de las mesas, sobre las torres de los ordenadores, negras para más inri y para mostrar mejor la cantidad de roña que atesoran, sobre las impresoras, sobre el teléfono, y bajo el flamante ratón laser, que empieza a desarrollar cuatro extremidades completas a partir de los cuatro muñones con que fue dotado en su diseño. Diez veces lo debo de haber dicho, y diez veces me han replicado que la de la limpieza no limpia "las máquinas" porque en un tiempo pasado "hizo algo muy grave" y le dijeron que no las volviera a tocar (1).

Y desde que alguien más lo comentó, no puedo dejar de observar esa capa mezquina y pensar en la de ácaros que subsisten en ella, y cómo se ríen de mí y la angustia que me provoca ser consciente de su existencia, y cómo aprovechan cualquier oportunidad para adherirse a mi ropa y venirse de paseo aún sin ser invitados a ello. 10 millones de ácaros mutados con diez patas cada uno y una capacidad cerebral de diez neuronas por metro cúbico, reproduciéndose a razón de 10 por minuto…(2)
Diez, diez días quedan para no soportar diez interrupciones de alta prioridad por hora, que destruyen mi contexto y me hacen reiniciar y perder diez minutos para restaurar el sistema al estado anterior. Por así decirlo. ¡Qué impaciencia, pardiez!

NOTAS AL PIE

(1) ¿Alguien me podría explicar esa aversión a la limpieza y a los productos de limpieza en general que sienten muchos jefes? No es la primera vez que lo observo.

(2) Me lo he inventado todo, alguna licencia artística tendría que tomarme, ¿no?

20060601 Que vivan las quincenas

Las quincenas son maravillosas; desde siempre me ha gustado la palabra y me trae buenos recuerdos. Quince días es la periodicidad típica de muchas revistas y cómics. Recordemos el "QUINCENAL" en la tapa de muchos de ellos.

Quince días es el número típico de días de colegio en Junio, esos días en que sólo vas por la mañana y tienes las tardes libres, como preludio de las vacaciones por venir.

Quince días es lo que una adulta se suele tomar de vacaciones, como es el caso este año. Dado que hoy es uno de junio, casualmente empiezan en quince días, el día 16. Y en más o menos quince días (cuando vuelva), me iré a Valencia a observar los estragos que deja esa convención de fanáticos que idolatran a cierto personaje apodado Nazinger, por ejemplo, y a la boda de una prima, que se casa el día quince.

Quince telediarios le doy yo a cierto cuchitril, por cierto, viendo la catástrofe que se está armando lenta pero inexorablemente. Como he dicho hoy, esto es como ver hundirse al Titanic sabiendo que un helicóptero está esperando fuera para rescatarte.

¡Y que vivan las quincenas!

20060523 Los cumpleaños que recuerdo (muy a mi pesar)

Me pasa todos los 23 de mayo, me acuerdo de una chica que conozco, y de que es su cumpleaños. También me pasa el 12 de septiembre, el 9 de junio, 5 de abril, 13 de mayo, 18 de diciembre… y así hasta aburrir. Por alguna razón que desconozco, tengo demasiada buena memoria para los cumpleaños, incluso para los de gente que ya no trato desde hace siglos.

Al principio trataba inútilmente de mantener el contacto y seguía felicitándoles. Postales, cartas, llamadas de teléfono o sms's (cuando nos hicimos modernos), la mayoría de las veces sin respuesta o con una frialdad tal que te helaba hasta los sentimientos más candorosos. Por supuesto, ni hablar de recibir una felicitación por mi cumpleaños :D
Así que decidí pasar, o eso intento, pues no hay forma de que se me olviden esas fechas. Es un desastre.
¿Les gusta ser engreídos y que les hagan la pelota, no sé, para sentirse importantes, solicitados? Quiero decir, a mí si me mandan una postal o carta, tengo la necesidad de responderla; aunque no sea por ese medio - bien liados vamos de normal, así que es probable que acabe enviando un e-mail o un sms. Pero al menos tienes el detalle, te preocupas. No como una obligación, sino como un placer, el placer de comunicarse y mantener los nexos fuertes y renovados.

Luego me divierte cuando me encuentro con alguna de esas personas y esperan que salude con una sonrisa de oreja a oreja. Se decepcionan si no es así y los recibes con la misma cara con que te puedes leer un periódico en chino: que ni fu ni fa, sino todo lo contrario. ¿Y qué pueden esperar, si han cortado la comunicación?

De modo que el hecho de no felicitar a la gente, al tiempo que soy perfectamente consciente de que esperan que les feliciten, no sé si tomármelo como una pequeña venganza o como una forma estúpida de colaborar en un asesinato comunicativo. Y ante la duda… ¡quiero ser desmemoriada!

Aunque sea un poquito sólo… porfis

20060110 Desastre total 3

Así podría resumir mi día. Con esto de tener que trabajar al día siguiente de aterrizar, no sé por dónde andan mis cosas, ni las que me llevé ni las que dejé aquí (y de hecho, me da la impresión de que he olvidado algo). Eso sí, la maleta la hice bien. 20kg exactos. A ojímetro, a ver quien lo supera.

Para mi sorpresa, el avión no iba lleno hasta los topes. Como siempre, me senté en la ventana, y ya estaba yo feliz de que no se sentara nadie en el asiento central, cuando aparece a última hora un tipo repeinado y con cara de problema existencial, y tras intercambiar un par de palabras con el azafato, se sienta. Sospechoso. El tío había estado hablando por teléfono con alguien mientras esperábamos a embarcar, y le decía: sí, te puedes reunir conmigo en el avión. Que yo no habría prestado la mayor atención, si no fuera porque el tío gritaba de tal manera que lo oí incluso con los cascos puestos.

Luego, mientras esperábamos que el autobús nos llevara al avión, vi como él hablaba con una mujer que estaba fuera del edificio - no había pasado por el control de pasaportes ni nada, así que o era parte de la tripulación del avión, o trabajaba en el aeropuerto. Muy misterioso…

Y ahora esto… pero preferí no estar atenta por no sufrir.

Al rato pasaron los azafatos con el carrito del café y el té y otros refrigerios. Yo acababa de tomarme uno con mi madre, antes de despedirme, así que pasaba de fomentar ataques cafeínicos por mi parte. Pero el hombre engominado, muy prontamente, pidió un té. Acto seguido comenzó a darme el té. Hizo una expansión de todos sus trastos, tanto los que llevaba encima, como los que tenía en el hueco delante de su asiento, como los que llevaba en el portaequipajes (los que hay por encima de los asientos). Y procedió a escampar todo esto por el asiento central, mientras buscaba u ordenaba sólo él sabe qué.

Yo era feliz disfrutando de este espacio libre, y de repente me lo invadió con sus enseres… Obviamente, ya no era lo mismo, se notaba una tensión en el ambiente. Era una de estas personas que transmiten nerviosismo y mala hostia con su sola presencia, por así decirlo…

Y cuando acaba de tomarse (y dar) el té, abre la bandeja del asiento central y deja ahí los residuos de su té, en lugar de dárselos a los azafatos, que estaban preguntándole si tenía algo de basura para tirar. Yo empecé a indignarme, en principio porque era una marranada, y también porque estábamos pasando por una zona de turbulencias y el tío no había acabado con el té, así que si se tumbaba el vaso me podía manchar. Eso es inadmisible.

Debió captar mi sentimiento de odio, porque en aquel momento recogió los desperdicios, y plegó la bandeja, pero para mi estupor, y a pesar de que volvían a pasar con la bolsa de basura, dejó el vaso y los papeles en la cestita que hay en el asiento delantero. Menudo pedazo de guarro.

Siguió revolviendo sus bolsitas, maletas y demás, hasta que al final sacó un pequeño dinosaurio. Perdón, un ordenador reumático. Qué cosa mas fea. Era como un vaio venido a menos, con la intención de ser pequeñito pero con formas toscas, y una construcción que se adivinaba de poca calidad. Esas teclas que se oyen gomosas, pantalla de bajo contraste, ya sabéis…
En otro de sus equipajes tenía una carpeta clasificadora de cd's. Lo bueno es que todo giraba acerca de los aviones. El fondo de la pantalla era como la cabina de un avión, las películas que iba probando eran todas de aviones o escenas del palo. Le faltaba haber arrancado el Flight Simulator y hacer una demostración de cómo despegar. En fin…

Al rato ya decidió con qué peli se quedaba, y sacó unos auriculares rollo 20 duros, de esos reumáticos que más bien suenan en mono que en estéreo… supongo que para ir a juego con su ordenador. A todo esto, el vaso de té seguía ahí y los azafatos ya no sabían como pedir a la gente que tirara la basura a la bolsa. Una vergüenza, pensaba yo.

Y cuando el tío ya decidía ponerse cómodo y repantigarse en el asiento… PLAM!!!!!!! Pantallazo azul de la megamuerte en windows 2000. Reinicia y … PLAM!!!!!! otro pantallazo!!!!

Con todo esto y a pesar de la rabieta inicial que le cogió, se calmó un poquito, guardó las cosas en su sitio (¡incluso tiró la basura!), y se sentó calladito y sin molestar durante el resto del viaje. ¡Yo no lo podía creer!

Pero quedan esas incógnitas… ¿quién era la chica? ¿por qué le gustaban tanto los aviones?

¡Nunca sabremos la respuesta!

20051212 ¿Entonces no te gusta divertirte?

Estábamos el viernes en una fiesta de cumpleaños, en casa de una amiga española, en donde había gente de todas las nacionalidades: ingleses, sudafricanos, españoles, una italiana había por ahí perdida también, o eso nos pareció entender, y varios brasileños también.

De todos estos había uno que iba especialmente a la caza y captura de una presa femenina para satisfacer sus deseos carnales, como era evidente por sus acciones. Su plan de ataque consistía en cercar a la posible víctima y comenzar a aproximarse de una manera más que evidente, hasta dejarla completamente acorralada y provocar la huida de la misma (debido en parte a la claustrofobia que provocaba el tio pesado, tan pegajoso él…).

Cuando nosotros llegamos, estaba tratando de camelarse a una chica de Barcelona, al ratito, tras escapar despavorida, trató de intentarlo con la amiga; que comenzó a decir en catalán algo así como ¡¡Quitadme a este pesao de encima!!
El tío, todo indignado, comenzó a decir que no trataran de hablar en catalán, porque también lo entendía. ¡No había huida posible! Según él, entendía todo: brasileño, inglés, francés, español, catalán… porque todos se parecían (¡lo que hay que hacer pa ligar!).

Y claro de todos esos intentos finalmente me tocó a mí soportar el acoso mortal. Se aproximó descaradamente en un momento de descuido y me pregunta lo típico… ¿estás viviendo en Londres o sólo de turismo? ¿cuánto tiempo llevas en Londres? ¿te gusta Londres? La verdad es que la conversación era aburrida de cojones, y la única gracia que tenía era ver a trace por el rabillo del ojo, partiéndose de risa mientras el plasta atacaba…
En una de aquellas, empieza a preguntarme: ¿Te gusta bailar? Y yo obviamente, le dije que no. Aquello fue el culmen: ¿¿Que no te gusta bailar?? ¿¿Entonces no te gusta divertirte??
Estaba desesperado el tío, no podía creer lo que estaba oyendo… Yo metía más cizaña: sí, a mí sólo me gusta hablar, hablar mucho y conversar.
- ¿Y no vas al cine, ni ves la tele, ni nada? ¿En serio que no bailas? - se le salían los ojos de las órbitas, no daba crédito…
- No, no, es que si bailo me canso mucho. Yo sólo hablo… de hecho hemos venido - haciendo hincapié en el plural, y señalando a trace- a ver a esta chica, a ver cómo le va, que hace mucho tiempo que no la vemos…

Pero el tío no se cansaba… hacía como que ignoraba la evidencia flagrante… y se inventó otra táctica:
- Pues podríamos quedar a tomar algo … solos

Qué pesadez de persona por dios… en aquel momento y tras alargar más la conversación por mi parte para despistarlo, no sé qué pasó o quién llegó e interrumpió aquel bodrio insoportable, pero cierto es que de repente sentí como mi espacio personal volvía a ser mío de nuevo, y verdad es también que me alegré mucho por ello.

Mientras tanto, el tío siguió intentando el ataque con todas las chicas restantes y cuando la última le dio calabazas, procedió a coger la chaqueta y marcharse. A intentar divertirse en otro sitio, imagino… XD