The food lab

Pastissets de moniato (pasteles de boniato)

Ingredientes para la masa:

– 1 vaso de azúcar
– 1 vaso de aceite
– 150 gr de mantequilla (también se puede usar margarina)
– 1 vaso de anís
– 2 huevos
– 720 gr de harina

Ingredientes para el relleno:

– 1/2 kg de boniatos asados o hervidos
– 1/2 kg de azúcar
– 1 limón
– canela en polvo

Preparación del relleno

Asar los boniatos al horno, aunque si se va con prisa se pueden hervir en la olla express. Una vez enfriados se pelan fácilmente.

Pesar los boniatos resultantes, porque hay que poner tanto azúcar como boniatos. Así, si sale medio kilo de boniatos hay que poner medio kilo de azúcar. Aunque si no somos tan golosos, podemos reducir la cantidad de azúcar al gusto.

Con un tenedor o con un cacharro para hacer puré de patatas hacemos puré los boniatos, hasta que queden bien triturados. No debería costar mucho si están bien cocidos. Los ponemos en una cazuela; puede ser cualquier tipo de cazuela, pero la que mejor queda es la de barro.

Limpiar el limón (conviene usar limones sin encerar, es decir, que no “brillen”), secarlo y rallar la corteza, añadiéndola al boniato.

Añadimos el azúcar en la proporción comentada y la canela en polvo, y ponemos la cazuela a fuego lento.

El objetivo es conseguir que los ingredientes del relleno se conviertan en una masa uniforme. Para esto tenemos que remover constantemente para que no se pegue ni se queme. Todo esto a fuego lento.

Cuando esté ya bien mezclado se apaga el fuego, tapamos la cazuela con tapa o un trapo o similar para que no le caiga nada dentro, y la dejamos reposar hasta el día siguiente. Así se desarrolla mejor el sabor.

Preparación de la masa

Al día siguiente, ponemos el aceite, la mantequilla y el azúcar en una sartén o recipiente amplio, y removemos continuamente a fuego lento hasta que se funda todo y se convierta en una especie de líquido amarillento.

Llegados a este punto apagamos el fuego y añadimos el anís. Lo mezclamos también y comenzamos a añadir harina, removiendo hasta obtener una masa con bastante consistencia pero ligera al mismo tiempo.

Por otro lado, batimos bien un huevo entero y una yema, reservando la clara para pintar los pastelitos después. Una vez batidos se echan a la masa y se remueve bien para que se incorporen los nuevos ingredientes a la masa.

Una vez veamos la masa suficientemente consistente, vamos cogiendo bolitas y las aplastamos contra el banco, haciendo circulitos. Sobre cada circulito echamos un poco de relleno, proporcional al tamaño del circulito, y lo doblamos por la mitad, pegándose por los bordes como una empanadilla. Lo ponemos en la bandeja para hornear y seguimos con el siguiente.

Para hacer este proceso más fácil y que no se pegue la masa hay varios trucos. Primero se puede espolvorear un poco el banco con harina, y también podemos untarnos las manos con aceite. Aunque en principio como esta masa es bastante aceitosa no debería haber este tipo de problemas.

Cuando acabemos de rellenar una bandeja, se toma la clara que había sobrado del huevo, se bate bien y se pinta la superficie de los pasteles con ella. Se espolvorea azúcar y canela por encima y se ponen al horno ya precalentado, a fuego no muy alto (unos 150ºC), durante unos 20-30 minutos.
Si es posible utilizar el modo ventilación del horno para no aplicar grill encima de los pasteles o si no se quemarán. Ir echando una vista para que no se quemen (depende mucho del horno). Tiene que tomar color la masa.

Si nos quedan ingredientes para otra tanda de pasteles, levantamos los de la bandeja con un cuchillo o espátula o similar, y los ponemos en algún sitio plano para que se enfríen tranquilamente. Luego ponemos la siguiente tanda en la bandeja y la metemos en el horno como la primera.

Otro truco es ir dejando los pasteles crudos en platos o bandejas mientras se cuece la primera tanda. Así no desaprovechamos tiempo de funcionamiento del horno.

Si sobra masa pero falta relleno se pueden hacer rollitos de anís o cualquier otra figurita que se nos ocurra. Si la masa está buena da igual el aspecto que tenga. Si sobra relleno… bueno, eso no me ha pasado nunca, pero imagino que estará buenísimo con cualquier cosa.